Primera Lectura (Génesis 3:9-15, 20)
9 El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: —¿Dónde estás?
10 Éste contestó: —Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo; por eso me oculté.
11 Dios le preguntó: —¿Quién te ha indicado que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?
12 El hombre contestó: —La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.
13 Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: —¿Qué es lo que has hecho? La mujer respondió: —La serpiente me engañó y comí.
14 El Señor Dios dijo a la serpiente: —Por haber hecho eso, maldita seas entre todos los animales y todas las bestias del campo. Te arrastrarás sobre el vientre, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15 Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo; él te herirá en la cabeza, mientras tú le herirás en el talón. 20 El hombre llamó a su mujer Eva, porque ella habría de ser la madre de todos los vivientes.
- Palabra del Señor
- Gracias a Dios
O también
Primera Lectura (Hechos 1: 12-14)
12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que está cerca de Jerusalén a la distancia de un camino permitido el sábado. 13 Y cuando llegaron subieron al Cenáculo donde vivían Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago de Alfeo y Simón el Zelotes, y Judas el de Santiago. 14 Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos.
- Palabra del Señor.
- Gracias a Dios.
Responsorio (Sal 110,1-2.5-6.9ab.10c)
- El Señor recuerda siempre su alianza
- El Señor recuerda siempre su alianza
- Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
- El da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.
- Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza; la alabanza del Señor dura por siempre.
Anuncio del Evangelio (Juan 19:25-34)
— El Señor esté con vosotros.
— Y con tu espíritu.
— Proclamación del Evangelio de Jesucristo + según San Juan.
— Gloria a Ti, Señor.
25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena.
26 Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, le dijo a su madre: —Mujer, aquí tienes a tu hijo.
27 Después le dice al discípulo: —Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa.
28 Después de esto, como Jesús sabía que todo estaba ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo: —Tengo sed.
29 Había por allí un vaso lleno de vinagre. Sujetaron una esponja empapada en el vinagre a una caña de hisopo y se la acercaron a la boca.
30 Jesús, cuando probó el vinagre, dijo: —Todo está consumado. E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
31 Como era la Parasceve, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, los judíos rogaron a Pilato que les rompieran las piernas y los retirasen. 32 Vinieron los soldados y rompieron las piernas al primero y al otro que había sido crucificado con él. 33 Pero cuando llegaron a Jesús, al verle ya muerto, no le quebraron las piernas, 34 sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza. Y al instante brotó sangre y agua.
— Palabra de la Salvación.
— Gloria a Ti, Señor.
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